Psicopatía y psicópatas

Psicopatía y psicópatas

Ante un acontecimiento traumático y cruel, la pregunta que se genera siempre, ¿estará esa persona demente? ¿Será un enfermo mental? ¿Cómo puede alguien en su sano juicio realizar semejante acto atroz?

Muy pocos son los que se preguntan sobre el concepto de psicopatía, un concepto tan arraigado, en nuestros genes y en nuestra sociedad, pero que aun hoy en día suscita un enorme debate. Prácticamente el termino trastorno antisocial de la personalidad del DSM-IV, y el termino “psicópata”, se han utilizado como sinónimos, sin embargo, muchos de los personajes que comúnmente catalogamos como “psicópatas” no se encuadran del todo, en los criterios diagnósticos del DSM IV del trastorno antisocial de la personalidad, puesto que no presentan un patrón generalizado de indiferencia y violación de los derechos de los demás que comience antes de los 15 años de edad, tampoco existen en muchos casos conductas de tipo delictivo, conductas impulsivas, agresivas ni violentas, que serian necesarias para cumplir los criterios de trastorno antisocial de la personalidad.

Sin embargo en muchas ocasiones estos sujetos comúnmente llamados “psicópatas”, saltan a la luz por cometer actos violentos de importante repercusión mediática, y presentándose ante la sociedad como sujetos sin escrúpulos, sin remordimientos, que se vanaglorian de tener la suficiente frialdad para dar muerte a otras personas, y llama la atención en estos casos, que no parece que actúen de manera impulsiva, sino más bien lo contrario, es decir, que planifican minuciosamente sus operaciones.

Su modus operandi no está exento de una puesta en escena, que denota cierta recreación narcisista. Las clasificaciones actuales psiquiátricas tienen más en cuenta las conductas a la hora de realizar el diagnostico que los aspectos puramente psicopatológicos. La concepción de psicópata realizada por Cleckey (1941) sirvió de base para la clasificación del trastorno antisocial de la personalidad en las primeras ediciones del DSM, este autor tuvo en cuenta aspectos relativos al funcionamiento interno del sujeto, sin dejar de lado los criterios conductuales. Esta dualidad del psicópata, por así llamarlo, es algo en lo que han coincidido numerosos autores. Si tenemos en cuenta a Kernberg, podríamos encuadrar a un tipo de psicópatas dentro de lo que denominaríamos “narcisistas malignos”, que serian aquellos sujetos fríos, aunque capaces de empatizar y seducir para alcanzar sus metas, calculadores, con un sentido perverso del triunfo, con un mejor control de la impulsividad (que diferiría de los sujetos antisociales) y en términos psicoanalíticos se podría decir que tendrían un déficit en las funciones del super-yo que se traduce en una falta del sentido de la moralidad. Los sujetos más impulsivos suelen protagonizar más alteraciones conductuales, tienen escasa capacidad de planificación futura y elevada búsqueda de sensaciones, su etiqueta de “antisocial” seria más acorde al DSM IV.

En cualquier caso, creo que el acceso de métodos de mayor letalidad, como las armas de fuego contribuyen notablemente a que cuando se producen estos acontecimientos violentos, se hable de cifras tan elevadas de muertos en países como Estados Unidos.

Con respeto al papel jugado por los medios de comunicación, los videojuegos, las películas, los villanos y los superhéroes, todos ellos son agentes externos, o ambientales como prefieran llamarlos, que influyen en la génesis de la personalidad de uno, si bien cuando uno recibe los valores adecuados en la infancia sobre los que está bien o no, cuando llega la adultez y a la madurez de su personalidad, un sujeto con su juicio de realidad intacto, y sin un cuadro psiquiátrico que lo merme, es capaz de discernir entre lo correcto y lo incorrecto, entre el bien y el mal.

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